Presenta:
Proyección #2 del ciclo.
Proyección #24 de Iskra.
Thelma y Louise.
Dirección: Callie Khourie, Ridley Scott más colaboradores.
Guión: Callie Khourie.
Duración: 95 minutos/2 H, 04 Min.
País: Estados Unidos.
Año: 1991.
Argumento:
Thelma, un ama de casa de
vida vacía y anodina, está casada con un cretino detestable que la trata como a
una niña. Por su parte, Louise trabaja como camarera en una cafetería y sueña
con que su novio Jimmy, que es músico, se case con ella. Un fin de semana
deciden hacer un viaje juntas en el carro Thunderbird
de Louise para alejarse de sus rutinas, de sus frustraciones. Las
carreteras las daría lo que nunca esperarían ser.
Reseña:
“(…) la única gente que me interesa es la que
está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por
salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza, no
habla de lugares comunes, sino que arde, arde, arde como fabulosos cohetes
amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve
estallar una luz azul y todo el mundo suelta un « ¡Ahhh!» ¿Cómo se llamaban
esos jóvenes en la Alemania de Goethe?”. El
Camino, Jack Kerouac. p. 19.
«El
Flaneur encuentra en sus paseos la
manera de escapar del tedio u del spleen,
y se convierte en un carácter extremadamente resistente al clima (…) a la
grisura del mundo, a las predicciones astrológicas, a la irracionalidad de las
acciones o las elecciones, al eterno retorno de lo mismo. El caos o el orden no
hacen mucha mella en él. “El
laberinto-dice-Benjamin es el hogar del dubitativo. El camino de aquel que teme
alcanzar la meta dibujará fácilmente un laberinto”.». Zentralpark, Cuadros de pensamiento, 1992 p.
416.
“Cuando el
futuro se presenta amenazador e incierto, queda la retirada sobre el presente,
al que no cesamos de proteger, arreglar y reciclar e una juventud infinita. A
la vez que pone el futuro entre paréntesis, el sistema procede a la
“devaluación del pasado”, por su avidez de abandonar las tradiciones y
territorialidades arcaicas e instruir una sociedad sin anclajes, ni opacidades;
con esa indiferencia hacia el tiempo histórico
emerge el “narcisismo colectivo”, síntoma social de la crisis
generalizada de las sociedades burguesas, incapaces de afrontar el futuro si no
es en la desesperación”. Lipovestsky. G. La era del vacío. Ensayos sobre
individualismo contemporáneo, 1986. p.51.
En El Narrador de Walter Benjamin, nos dice
que hay dos modos de narrar; quien narra el tiempo y quien narra el espacio. El
primero, es quien dice cómo fue cambiando un lugar en tanto que ha sido testigo
del cambio de ese lugar porque allí ha residido su vida. Su vida es el lugar en
el que ha vivido, lugar que ha cambiado, el que ha hecho su vida. En el
segundo, es quien dice como es el espacio, puesto que ha viajado. Su vida dice el cambio a causa de los distintos lugares
que son diferentes. En los dos casos, se narra sobre los efectos del cambio, de
la transformación de las cosas. Testigos sobre lo que fue, dejando la inquietud
para cada quien; quién es, quienes somos en el inevitable ahora, en el
comprometerse en la necesaria incertidumbre de lo que se nos da como realidad. Hesíodo y Homero, Shakespeare y Miguel de Cervantes, Marcel Proust y Jack Kerouac. Lo similar que en disparejo se repite.
Jack Kerouac en contra del intelectualismo; romper el encerramiento triste que exige el escritorio e irse tras la apertura de ir en el encontrarse, desde el perderse en lo laberintico, la fascinación de encontrarse sin saber dónde se encuentra, sin saber que en un instante, la naturaleza nos dona que lo que hacemos en lo cotidiano es una parte pequeña de lo tanto que es de todo lo que existe. Rechazar el acumular porque preocupa todo el tiempo. Lo pretensioso es lo falso, lo que está dado por la dinámica del poseer, lo que hace; los que pierden y los que ganan. Los que pierden, los innombrados en querer ir más más allá del allá, ir hacía el detrás del horizonte, percibirse liviano, seguir porque «La libertad es ir sin saber dónde llegar». El vagabundeo es la vitalidad, sentir el mundo como transparente desde la imprevisibilidad del caminar sobre caminos que no están hechos, lugares que no son de comodidad y que por ello mismo no se despierta el querer ingresar dentro de la apertura misteriosa de la apertura de lo natural.
En
Los Angeles, California al oeste de los Estados Unidos, en 1998, una mujer
Callie Khourie dirigiéndose a su casa en Santa Mónica, se dijo "(…)
Dos mujeres se embarcan en una ola de crímenes. ¡Esa sola frase! Sentí los
arcos de los personajes; vi la película completa"[1]
Callie Khourie tenía 30 años, era productora de videos musicales, hace poco
había sido productora de un video musical de Mötley Crue, en donde el director
le insinuaba buscar mujeres con busto de talla más alta, y no de una buena
manera -“¡Quiero más chicas con pechos grandes, Callie!- Las agrupaciones de
Rock de éste entonces, eran jóvenes que se formaban para fomentar una
sensualidad atrayente, peinados moldeados con spray fijador, licra en sus piernas, ejercicios de dominio,
rechazo, maltrato a las mujeres derivado por expresar de otra forma el desorden
de pretender ser hombre dominante. Callie Khourie provenía de Texas, y por
experiencia conocía el modo de silenciamiento en que la mayoría de los hombres
daban hacías las mujeres por el hecho de
ser mujer. Le comentó la idea del guión de una sencilla, de pocos recursos de
una película ¿Por qué no? que quería
hacer a su amiga Amanda Temple.
Mostrando
el guión, Thelma era Callie Khourie y Amanda era Louise, puesto que allí
aparecían sucesos que ellas habían vivido, caso ejemplo de un robo a la cartera
de Callie Khourie. La búsqueda de quien la produjera fue difícil, los
productores decían no, es una historia atrevida, saturada de circunstancias
poco creíbles. Lo cierto es que una historia de mujeres en donde hacían
justicia a la mayoría de los hombres por sus mal acostumbradas maneras no solo
de tratar a las mujeres, sino a la realidad en sí, no era interesante
precisamente para éstos hombres que coordinan las productoras cinematográficas
de Hollywood. Amanda tenía una amiga productora que se relacionaba con el
director de Ridley Scott, el mismo de la película Alien. Amanda le mostró el guión, y su amiga Gitlin le mostró el
guión a Scott, el cual lo dejó impactado por ser una historia no común, mujeres
que escapan en un carro de su cotidianidad.
Al
principio, no la quería dirigir, buscó varios directores, después de tener la
productora; Pathe. Nadie quería
asumir un guión que asumía una posición de justicia como señaló arriba. Hasta
que Susan Sarandon y Greena Davis, se enamoraron del guión, pues cuando se
imprime un guión desde una productora los guiones iban navegando en las casas
productoras para intentar tensionarlas, y que giren en la esperanza de ser
interesantes y sacarlas a isla segura.
En
el caso de Thelma y Louise no llegó a
isla segura, se lanzó al lejano oeste de los Estados Unidos en donde fue
creada, lugar que hacía más de cien años las distintas comunidades
indígenas de ese lado desconocido fueron casi extinguidas (no por todos) desde
quienes provinieron de la isla que fundo una lengua que instauraría su
aprendizaje si bien no en todo el mundo, así lo pretendieron durante todo el
siglo xx. En lo desértico, en lo comúnmente nombrado como lejano oeste quienes decidían vivir en lo foráneo, por la necesaria
impredecibilidad de las decisiones, se pretendían fundirse con lo desconocido
como un hecho de resguardo ante el imperativo de que lo bueno es poseer una
propiedad.
Ir
a México es porque el desierto es difícil de ingresar, de salir, aun cuando la catarsis
por dejarse ir por lo liviano allí se encuentra. El salir de lo desértico era
el riesgo, si bien de no tener las condiciones idóneas para sobrevivir por la
inexistencia de recursos que son propios para el sobrevivir, por otra parte el
de cambiar a sí mismas en tanto una percepción distinta con el egoísmo, por
ende ser reducidas, no entendidas además con la pretensión de transformarse. Thelma
y Louise saben lo que hacen, no hay marcha atrás. Atrás es el encierro,
una contradictoria forma de hacer las cosas bien. Saben que se equivocan, que
así podrán liberarse, de irrumpir ante el peso de lo cotidiano de que
equivocarse está mal, cuando los que se equivocan, viven una mentira como
verdad y temen salir de allí. Ir por el ir a gran velocidad es verdaderamente
distinto, y parar es permitir que lo falso las atrape de nuevo.
A
Brad Pitt se le abriría el vidrio empañado al ser limpiado por los paseantes
del cine de Hollywood dentro del dinamismo de colocar todo lo que es una
persona al frente de las cámaras de lo que se dice de alguien, de la palabra
fama y por ende el acumular ganancias de manera rápida después de la pregunta
que cada quien se respondería para la trama de Thelma y Louise. Callie Khourie ganaría el primer premio Oscar como
mejor guión para una mujer. Además, pudo ganar el mejor premio como mejor
directora, aun sin que ella se lo hubiera ganado puesto que quien representó la
dirección de la película fue Ridley Scott. Callie Khourie no solo por ser una
desconocida no la hubiera podido dirigir, sino por ser una mujer que desde una
película hablaba sobre mujeres que querían liberarse de los malos tratos de
múltiples distintas formas de la sociedad de la mayoría de los Estados Unidos,
del lejano oeste en donde desde su
lejanía incita en responder de manera liberadora todos los misterios de la
humanidad.
Enrique Murcia.
Cineforo Iskra.
Puedes encontrar información de nuestras proyecciones en Instagram
como:
@Iskra1964.

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