sábado, 23 de agosto de 2025

Una corta reseña para "Hype!" de Doug Pray.

 



Cine Iskra.
Presenta:

Ciclo: Crazy Train.

Proyección del ciclo #2.
Proyección de Iskra # 34.

Hype!
Dirección: Doug Pray, más colaboradores.
Duración: 1 Hora y7 minutos.

País: Estados Unidos.
Año: 1.996.

Argumento:
Documental que nos propone ir más allá de cada una de las esquinas, de las excluidas, no importantes esquinas de la ciudad de Seattle, EEUU. Nos propone, ir hacía la ruralidad de las pequeñas poblaciones cercanas de ésta ciudad. En donde quizá surgió sin pretenderlo el último movimiento Rock, mal llamado Grunge.

Reseña:

Para empezar, hay que señalar que la palabra Grunge fue un nombre inventado por una revista inglesa de música especializada en el Rock con la intención de ampliar un único sonido de algunas pocas bandas que musicalmente se expresaban similares para generar atención a grandes disqueras. Ya de fondo, es válido afirmar que antes que se colocara ese nombre, y lo que llevó a que se colocara como etiqueta para consumir, fue un proceso esporádico, de búsqueda por resolver algunas inquietudes desde las artes, en gran parte desde la música.

Obviamente existía en su mayoría, adolescentes, jóvenes con preguntas sobre cómo vivir, del porque una suerte de experiencias no afables les era obligado experimentar; en donde el continuo sentir de abandono, la escuela desde su discurso oficial no empataba con las vivencias personales. Sus padres perdían sus puestos de trabajo, las rupturas de la institución familiar, y el que hacer después de salir de la escuela, de la Universidad no era claro, coherente, ante todo; genuino. La afirmación de las cosas no están bien era un decir constante en las mañanas después de despertar o antes de dormir. Éstos adolescentes, jóvenes eran quienes circundaban la ciudad de Seattle, EEUU. Allí, dentro de quienes se hacían ésas preguntas, se encontraban los nombrados nerds, los feos, los freaks. Que en el encuentro con la música Rock que era bien un medio, bien un fin, no se encontraban con lo que llegaba en ése momento. Se auto percibían en el no corresponder con la ruta hacía el conceptualizar de la música del Glam Rock ya que era la música en escucha de moda para los rostros que vivían cómodamente en mansiones, yendo en carros deportivos de alta gama. En competencia hacía el acumular ganancias rápidamente. Toda juventud tiene preguntas y acá se aglutinaron posibilidades de respuesta. La reacción desde los que no se sentían dentro del canon estético no solo devenido del Glam Rock, que invitaba en el solamente pasarla bien en cuanto buscar, estar en instantes de intensidad placentera sin más, sino que también, con la exigencia del ser exitoso inducido por los valores neoliberales; el competir, el individualismo, el ascender dentro de la escala social en la huida temerosa de salir de los territorios, lugares y tiempos acotados por la miseria y la pobreza, que no asumían como responsabilidad propia.

Ante ello, con o sin ingenuidad creían en lo colectivo. Obviamente, estar en contravía de quienes dominaban, estaban en la producción empresarial. Muchos dieron cuenta de las consecuencias negativas de estos valores: adolescentes, jóvenes que percibieron la retórica contradictoria.

No se quedaron quietos, sabían lo que podían hacer, en algunos casos se formaron esencialmente desde colectividades que hacían conocer la denuncia, la exclusión que la realidad creada por la posición más conservadora estadounidense les había creado. Por una parte, el creer que desde el arte en colectivo podrían modificar las relaciones entre ellos, pues la violencia de la individualidad generaba zozobra; deshumanizaba. El feminismo fue fundamental.

El Straightedge también fue uno de los tanto elementos que atravesaba lo Grunge. Padres victimas de estrategias de consumo, de adicciones: alcohol, sustancias psicoactivas, el sexo por un no pensado bien la experiencia de la libertad de la sexualidad, llevarían en colocarse la X en sus manos mientras las agrupaciones tocaban en el escenario. La escucha de la agrupación iniciadora de Hardcore Black Flags, llevaría a la situación del concierto de los 21 menores de edad de la banda del mismo género, Teen Idles o viceversa.

El tiempo les iría acotando el horizonte que necesitaban esclarecer, pero mientras eso sucedía la agrupación insigne Nirvana, quedaría en la parte del espectáculo que ésta agrupación criticaba. Fomentado por las productoras musicales que sabían de tiempo cómo usar estos posicionamientos para capitalizar ganancias, redujeron la insignia más comercial en tanto hacerlos actuar en contra de sus convicciones. La burla a la estructura económica y sus valores tradicionales fue aglutinada por quienes recibieron las críticas, a la vez que destruyeron al mentor de sus letras; Kurt Cobain.

El Grunge fue en algún momento lo subterráneo en términos musicales y creaciones artísticas, sentido vital para los jóvenes, las jóvenes de la década de los 80s, y con preponderancia ya en el inicio de la última década del siglo XX después de la caída del muro de Berlín en la parte nor-occidental de EEUU, que luego o se supo propagar en los múltiples matices musicales de éste entonces en varios territorios, o éstos territorios fueron colaborando con lo que se identificaban como propio.

Posmoderno o no, el Grunge expresó una forma de la ruptura entre el capitalismo tradicional al capitalismo de consumo; la rebeldía vende. Los hijos de los hippies y los Punks estaban aquí, hogares rotos o fragmentados, dinámicas que silenciosamente hacen parte de la familia tradicional. De la falta de puentes entre la formación y la producción, ésta última como una falacia, pues el sueño americano fue otro, ineludiblemente.

Enrique Murcia. Perteneciente a Iskra.                                         IG@iskra1964

viernes, 22 de agosto de 2025

Una corta reseña para "Sid and Nancy" de Alex Cox.

 Iskra
Presenta: 

Proyección #3 del ciclo.

Proyección # 33 de Iskra. 

Ciclo: Crazy Train.
Dirección: Alex Cox.
Duración: 120 minutos.
País: (Anarchy in the) UK.
Año: 1986.

 

Reseña:

La película nos sitúa en Londres, durante los años 70. Esa misma década cuyas esquinas eran asaltadas por el desdén, la inconformidad y la ira de una generación que aún percibía los resquicios de la guerra en los barrios obreros, que además perecía en el recrudecimiento más oculto de la guerra fría. Caminaban por sus calles las botas Dr. Martens, el viento golpeaba las cabezas rapadas y el aura se teñía de colores sombríos en los rostros con maquillaje geométrico. La última estocada de las vanguardias se movía como bólido por las licoreras londinenses, la última apuesta en la tensionante vida del siglo XX de D-A-D-A y el omsilaerrus se presenta en cuanto a las situaciones que pudiese suscitar cada acto como expresión de rebeldía, la emulación de una realidad distinta; o simplemente, la pérdida de todo ente iluminador. Las promesas de progreso y libertad nunca llegaron, fue el argumento pedestre con el que se ha generado la barbarie. Simplemente todo perece y se pierde, no hay futuro.

PUNK: la palabra con la que se solía referirse comúnmente a los presos que daban “servicios sexuales” a otros presos en las cárceles; también era una palabra con la que insultaban a los tombos en U$A; a su vez, era muy frecuente llamar a los habitantes de calle de la misma forma. Hay una noción, un sentido sobre aquello a lo que suscita aquella expresión, es decir, ser algo más repulsivo e ínfimo que la mismísima mierda. Si no hay futuro en Reino Unido, ¿qué habría por hacer? … … Sid era gran seguidor y amigo (de algunos) sex Pistols al que un día probaron para tocar el bajo de manera oficial con la banda. Él no sabía hacerlo realmente; aunque era suficiente con que se subiese con él a golpear sus cuerdas y moverse con agresividad, el punto es que el punk estaba otorgando la bella virtud acerca que cualquiera puede hacer parte y mostrar una expresión distinta al virtuosismo técnico que pululaba entre las élites. Cualquiera puede hacer parte de ello, incluso encontrar entre el caos a otro ser cuya mirada también ha perdido la iluminación en sus ojos, alguien a quien el hastío le haga sentarse frente a un bar a fagocitar el dolor de promesas incumplidas, ver un ser errático consolado en el más romántico amor tras golpear un muro con la frente. Si, Nancy también era seguidora de los Sex Pistols, no conoció a Sid por eso realmente… Sid no recuerda cuando fue la primera vez que vio a Nancy. Sid solo pudo recordar un pacto de amor, un pacto hecho con el amor. Siempre juntos, ni si quiera la muerte ha de ser un límite, pues cuando se surcan los abismos de la desesperanza es anhelante ver a la muerte oficiar la unión eterna.

Sid & Nancy han estado juntos.

 

mplairaod. Perteneciente a Iskra.                                                                             IG@iskra1964

viernes, 15 de agosto de 2025

Una corta reseña para "La decadencia de la sociedad occidental" de Penelope Spheeries.

 «Iskra».

Presenta:

Proyección #2 del ciclo.
Proyección #32 de Iskra.


La decadencia de la sociedad occidental.
Dirección: Penelope Spheeries más colaboradores.
Guión: Penelope Spheeries.
Duración: 92 minutos.

País: Estados Unidos.
Año: 1988.

 

Argumento:

Documental que narra el cómo se experimenta el Rock en Los Ángeles, California, Estados Unidos. Contiene entrevistas a Lemmy Kilmister de Mötorhead, cómo también al recién fallecido, Ozzy Osburne.

Reseña:

¿El Rock como un constructo de enajenación en tanto dirigido a las masas? O ¿Un puente que desde sus conceptos posibilita hacer preguntas sobre las contradicciones que se expresan en la realidad? El documental de Penelope Spheeries “La decadencia de la sociedad occidental” nos abre la posibilidad de percibir desde las imágenes en movimiento el Rock, los efectos generados por los descubrimientos, esfuerzos, imprevistos de quienes de una manera de; bien continuar con la crítica en contra de la insinuación aparente de que la uniformidad del mundo como una expresión totalmente armónica y feliz desde los valores conservadores pueden transfromar la manera de relacionarnos. Valores conservadores que se proponen en la única forma de organizar las sociedades. Por otra parte, el de las experiencias de quienes llevan el vivir en contra de ésos valores desde la idea de lo genial, lo distinto, diferente, pero que no están afuera de la dinámicas de lo que en supuesto critican. Estar dentro de ésa dinamica, hace el supuesto. Ésta forma de hacer el Rock como lo "diferente", lleva a la contradicción; acumular riqueza para experimentar, legitimar espacios, tiempos en lo solamente placentero. Dos vías: lo conservador en tanto lo introspectivo, lo privado para solamente acumular. Lo liberal desde lo extrovertido, lo privado para solamente consumir.    

Aun así desde ésta última vía, quienes se asumen dentro de la conformidad de establecerse dentro de la dinámica de la generación de ganancias desde el consumo, por otra, quienes confrontan la conformidad con la esperanza de simplemente vivir de una manera distinta al solamente producir. Cuando Lemmy Kilmiser Front Man de Mötorhead afirmó que “Casarse no es para un Rockero”, pensaba en salir de la conformación del núcleo social que hace al capital.

Si bien, los álbum; la reproducción masiva de lo único e irrepetible en sellado, LP´S, Cassette, CD, Carpeta en Mp3, objetos que contienen música para escuchar, obras reproducidas en igual contienen conceptos de cómo se expresa lo real, de cómo experimentar lo real, el documental nos presenta la vida de quienes se mitifican por quienes se hacen insignias, creadores de éstos conceptos. A la pregunta de ¿Cómo será la vida de aquellos que hacen la música? La cámara de Spheeries se fija ante la vida de aquellos que aún se mantienen con la institucionalidad de artista, pero solamente abocados hacía el consumo, escalamiento rápido de la jerarquia que impone la sociedades del capital. El discurso de lo joven se expresa en un falso hedonismo, puesto que la urgencia de acumular preocupa. Los excesos en tanto escapar de las dinamicas del solamente consumir por los excesos, es un encierro. Es lo que nos induce este documental que esta detrás de las cámaras del Glam Rock. De nuevo "La rebeldía vende" Lo que se aparente ser distinto a lo convervador, en el contenido es conservador. Por otra parte, volviendo a los objetos que contiene música, si bien éstos objetos eran complejos para su reproducción, tenían la posibilidad de ser escuchados   colectivamente; una experiencia distinta, al menos en efímero al no quiero ser una cosa que no sirve o que solamente produce. Éste documental confluye desde éstos elementos, nos lo permite pensar.

Enrique Murcia. Perteneciente a Iskra.                                                                          IG@iskra1964


viernes, 8 de agosto de 2025

Una corta reseña para "Metalhead" de Ragnar Bragason.

 Iskra.
Presenta: 

Ciclo: Crazy Train.

Proyección del ciclo #1.

Proyección de Iskra # 31, Metalhead.

Dirección: Ragnar Bragason

Duración: 97 minutos.

País: Islandia

Año: 2003.

 

Reseña:

La película nos relata el núcleo de la melancolía, el desdén tras la muerte, la significancia del duelo cuya apariencia se escinde de la razón. Todo inicia en el seno de una familia luminosa integrada por un padre amoroso y una madre protectora, una hija menor cuya cotidiana afición es jugar en granjas vecinas con algunas amistades y un adolescente silencioso de cabello largo y rubio como el de sus padres. El trabajo en la granja doméstica mostraba un claro idilio puro de la familia tradicional campesina en el norte de Europa, la militancia con la comunidad religiosa y la función gregaria sobre hábitos y tradiciones. Todo desvanece, la familia se rompe, el amor queda huerfano y el llanto reemplaza al silencio el día en que el primogénito muere tras sufrir un accidente en la podadora con la que se arrancó la cabello a sí mismo, provocando una hemorragia casi inmediata sobre su rostro y en el corazón de su madre, además, una bruma cegadora adornó las puertas de su granja, pues, el silencio y la culpa se metieron entre la piel de su padre, mientras su hermana Hera, apresada por la imagen cruda de su hermano, en una esfera negra de recuerdos solitarios asume su vida ligada al amor de su hermano por el Metal, en una especie de homenaje en vida, pues, a partir de ese momento buscaría expresar la imagen de su hermano en un supuesto en el cual podría seguir presente en su vida.

Hera carga las cadenas de la nostalgia permanente, renuente a dejar la imagen de su hermano como recuerdo, decide que su vida habría de sonar como la música de Judas Priest o Slayer. En su juventud adulta se gana una reputación de alcohólica, violenta, antisocial y apática, pues durante la película podemos observar la constante de expulsarla de lugares públicos, trabajos, entornos sociales, la comunidad religiosa (por supuesto) y todo círculo cercano. Su entorno vital era el sonido del llanto de su madre, el sonido del mudismo sangrante de su padre y su amigo de infancia cuyo único fin en su relación de amistad es llegar a tener sexo con Hera.

Todo adquiere algo más de sentido en la vida de Hera cuando ve en noticias el informe sobre un movimiento musical juvenil que se estaba gestando en Noruega al que se le acusaba de satánicos y paganos. Sus acciones llamaron la atención de la protagonista, pues dicho informe daba cuenta que estos jóvenes estaban quemando iglesias como acto político contra el cristianismo que se había impuesto de forma barbárica sobre las tradiciones odinistas en dicho país. Hera estaba conociendo el Black Metal, al menos su cara más mediática, en donde supo de la existencia de bandas como Mayhem, Darkthrone, Burzum o Emperor. Atraída por el novedoso movimiento, evidencia en este subgénero el entorno aurático en el que su cabeza había cercenado el dolor sobre su cuerpo: observa en la estridencia, las bases lentas y las voces rasgadas un nuevo rostro a su melancolía, un rostro a blanco y negro que emulaba la muerte interna, el cansancio de un cuerpo que con cada día camina por una senda oscura hacia la muerte (corpsepaint). Todo adquiere mayor agudeza el día en que Hera decide llevar a cabo la traducción de la idea del Inner Circle y quema la iglesia de su comunidad religiosa; es acá, cuando la película adquiere distintas perspectivas, pues es el punto neural en el que inicia un camino hacia la conciliación familiar, la resignificación simbólica y la visión homogénea sobre el bienestar.

 

Salmonella. Perteneciente a Iskra.                                                             IG@iskra1964

Una corta reseña para "Hype!" de Doug Pray.

  Cine Iskra. Presenta: Ciclo: Crazy Train. Proyección del ciclo #2. Proyección de Iskra # 34. Hype! Dirección: Doug Pray, más colab...