Cine Iskra.
Presenta:
Ciclo: Crazy Train.
Proyección del ciclo #2.
Proyección de Iskra # 34.
Hype!
Dirección: Doug Pray, más colaboradores.
Duración: 1 Hora y7 minutos.
País: Estados Unidos.
Año: 1.996.
Argumento:
Documental que nos propone ir más allá de cada una
de las esquinas, de las excluidas, no importantes esquinas de la ciudad de
Seattle, EEUU. Nos propone, ir hacía la ruralidad de las pequeñas poblaciones
cercanas de ésta ciudad. En donde quizá surgió sin pretenderlo el último
movimiento Rock, mal llamado Grunge.
Reseña:
Para empezar, hay que señalar que la palabra Grunge fue un nombre inventado por una revista inglesa de música
especializada en el Rock con la
intención de ampliar un único sonido de algunas pocas bandas que musicalmente
se expresaban similares para generar atención a grandes disqueras. Ya de fondo,
es válido afirmar que antes que se colocara ese nombre, y lo que llevó a que se
colocara como etiqueta para consumir, fue un proceso esporádico, de búsqueda
por resolver algunas inquietudes desde las artes, en gran parte desde la
música.
Obviamente existía en su mayoría, adolescentes, jóvenes con preguntas
sobre cómo vivir, del porque una suerte de experiencias no afables les era
obligado experimentar; en donde el continuo sentir de abandono, la escuela
desde su discurso oficial no empataba con las vivencias personales. Sus padres
perdían sus puestos de trabajo, las rupturas de la institución familiar, y el
que hacer después de salir de la escuela, de la Universidad no era claro,
coherente, ante todo; genuino. La afirmación de las cosas no están bien era un decir constante en las mañanas
después de despertar o antes de dormir. Éstos adolescentes, jóvenes eran
quienes circundaban la ciudad de Seattle, EEUU. Allí, dentro de quienes se
hacían ésas preguntas, se encontraban los nombrados nerds, los feos, los freaks.
Que en el encuentro con la música Rock que
era bien un medio, bien un fin, no se encontraban con lo que llegaba en ése
momento. Se auto percibían en el no corresponder con la ruta hacía el
conceptualizar de la música del Glam Rock
ya que era la música en escucha de moda para los rostros que vivían
cómodamente en mansiones, yendo en carros deportivos de alta gama. En
competencia hacía el acumular ganancias rápidamente. Toda juventud tiene
preguntas y acá se aglutinaron posibilidades de respuesta. La reacción
desde los que no se sentían dentro del canon estético no solo devenido del Glam Rock, que invitaba en el solamente
pasarla bien en cuanto buscar, estar en instantes de intensidad placentera sin
más, sino que también, con la exigencia del ser exitoso inducido por los
valores neoliberales; el competir, el individualismo, el ascender dentro de la
escala social en la huida temerosa de salir de los territorios, lugares y
tiempos acotados por la miseria y la pobreza, que no asumían como
responsabilidad propia.
Ante ello, con o sin ingenuidad creían en lo colectivo. Obviamente, estar
en contravía de quienes dominaban, estaban en la producción empresarial. Muchos
dieron cuenta de las consecuencias negativas de estos valores: adolescentes,
jóvenes que percibieron la retórica contradictoria.
No se quedaron quietos, sabían lo que podían hacer, en algunos casos se
formaron esencialmente desde colectividades que hacían conocer la denuncia, la
exclusión que la realidad creada por la posición más conservadora estadounidense
les había creado. Por una parte, el creer que desde el arte en colectivo
podrían modificar las relaciones entre ellos, pues la violencia de la
individualidad generaba zozobra; deshumanizaba. El feminismo fue fundamental.
El Straightedge también fue uno de los tanto elementos que atravesaba
lo Grunge. Padres victimas de estrategias de consumo, de adicciones:
alcohol, sustancias psicoactivas, el sexo por un no pensado bien la experiencia
de la libertad de la sexualidad, llevarían en colocarse la X en sus
manos mientras las agrupaciones tocaban en el escenario. La escucha de la
agrupación iniciadora de Hardcore Black
Flags, llevaría a la situación del concierto de los 21 menores de edad de la
banda del mismo género, Teen Idles o viceversa.
El tiempo les iría acotando el horizonte que necesitaban esclarecer, pero
mientras eso sucedía la agrupación insigne Nirvana, quedaría en la parte
del espectáculo que ésta agrupación criticaba. Fomentado por las productoras
musicales que sabían de tiempo cómo usar estos posicionamientos para
capitalizar ganancias, redujeron la insignia más comercial en tanto hacerlos
actuar en contra de sus convicciones. La burla a la estructura económica y sus
valores tradicionales fue aglutinada por quienes recibieron las críticas, a la
vez que destruyeron al mentor de sus letras; Kurt Cobain.
El Grunge fue en algún momento lo subterráneo en términos
musicales y creaciones artísticas, sentido vital para los jóvenes, las jóvenes
de la década de los 80s, y con preponderancia ya en el inicio de la última
década del siglo XX después de la caída del muro de Berlín en la parte
nor-occidental de EEUU, que luego o se supo propagar en los múltiples matices
musicales de éste entonces en varios territorios, o éstos territorios fueron
colaborando con lo que se identificaban como propio.
Posmoderno o no, el Grunge expresó una forma de la ruptura entre
el capitalismo tradicional al capitalismo de consumo; la rebeldía vende. Los
hijos de los hippies y los Punks estaban aquí, hogares rotos o fragmentados, dinámicas
que silenciosamente hacen parte de la familia tradicional. De la falta de
puentes entre la formación y la producción, ésta última como una falacia, pues
el sueño americano fue otro, ineludiblemente.
Enrique Murcia.
Perteneciente a Iskra.
IG@iskra1964
